Hamburguesas y papas fritas

Un buen amigo al que también le gusta cocinar me invitó a su casa mostrarme su modo de preparar hamburguesas. Mi padre y otro amigo nos unimos a la ocasión.

Ah, los albores de la corta y estimada vida de una hamburguesa…

Quizás pienses que esto sea lo más sencillo del mundo, pero si esta fuera cierto entonces todas las hamburguesas del mundo sabrían igual y serían deliciosas. ¡Bien sabes que no es así!

Nada es lo mismo una vez que tengas tu propia parrilla.

Además de las hamburguesas, también comimos papas fritas con un simple aditivo: sal. Aunque en alguna otra ocasión me gustaría añadir albahaca en polvo.

No, no la comimos sin salsa. Esta es solo la muestra de cómo debe verse una torta bien cocida.

Mi amigo nos sirvió las hamburguesas de tal modo que nosotros mismos nos servimos la fresca lechuga y la salsa. En realidad este fue un buen servicio porque así pudimos, en cierta manera, preparar las hamburguesas a nuestro propio gusto.

La salsa secreta: mayonesa y mostaza mezcladas. Es más conveniente que cada comensal la añada a su gusto.

Con la llegada de la tarde también vino la hora del café, pero lo que comimos con el café lo diré en otro momento.

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El texto de esta publicación por Allan Aguilar está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Costa Rica.

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